miércoles, 19 de marzo de 2014

Maitencillo for laif

Mucho tiempo ha pasado, se dice que cuando vivimos mucho, comunicamos poco.  Estas vacaciones me las he pasado recorriendo Chile, con mi familia, solo, con amigos, etc.
En algun momento del verano, fui con mis padres a Maitencillo, este hermoso lugar en donde se mezcla la playa con unos paisajes maravillosos, sus playas rocosas brindan unos perfectos atardeceres para quienes tienen la suerte de visitar el lugar. Además de un hermoso paisaje y vistas privilegiadas, Maitencillo tiene unas excelentes olas, en lo personal disfruto del surf, pero no es gusto de todos. Para mi es un oasis, y cada vez que tengo oportunidad viajo y me quedo en la casa de la familia. Y como si fuera poco, las noches playeras de esta ciudad, están llenas de sorpresas a la vuelta de la esquina. Es una mezcla entre los locales y los pelolais que invaden la playa. Tiene discos clandestinas como la Pool, donde uno entra por la playa, por detroit, debo referirme a este lugar sin dudas, es lo mejor de maitencillo, pero es una wea muy nada. Es una mezcla entre los locales, los pelolais, uno que otro argentino o uruguayo y la musica de mierda donde ponen las canciones completas, bien bellakas. Así fue como conoci unos tremendos Hits, como: "Mami empresta los cachetes", "Movimiento de cadera" y "Pa que la mente flote".
En aquel maravilloso pueblo la marihuana es relativamente de facil acceso pero de costo elevado, detalles. 
Una noche me encontraba en un plan familiar, onda jugando cartas copeteandose con la familia, pero yo no andaba bien, tipico de las vacaciones, cuestionandome todo y filo, igual mis viejos se curaron, yo estaba tomando cerveza andaba piola y al final mis viejos se acostaron y quedé solo.
En mi soledad, decidí armar un pito y salir a caminar por la playa, hasta encontrar el lugar preciso para fumarlo. Me puse mi ipod, pero no sonaba nada, y salí en busqueda de aquel lugar. La paz de las olas reventando bajo una luna llena, me tenía envuelto, esa brisa salada que seca la piel tipica de la playa era mi unica acompañante.
Caminé hasta que llegué a un bar filete que está en la playa, llamado Farito, me compré una Miller, la saqué del bar playero con toda naturalidad y seguí caminando.
Seguí caminando un poco, y llegué a un roquerio, que estaba al lado de la calle principal, no estaba illuminado, y había una gran roca en la cual me podía sentar, era la mas alta, era el lugar perfecto.
Me dirigí a la roca con determinacion, pero relajado. Escale aquel roquerio hasta llegar a lo mas alto y me senté, observé y era hermoso. Las olas golpeaban las rocas con ímpetu, se veía la sombra de las aves volando, con una imponente luna llena de fondo.
Me dispuse a encender el pito, era la hora, un par de fumadas fueron suficientes, lo apagué y seguí mirando. Era como si el viento me sacara lo toda la mala onda, todas las preocupaciones y dejara lo bueno.

Un buen rato había pasado, ya era hora de estar mas drogado, por supuesto. Me disponía a fumar marihuana, cuando a se acerca un tipo de mi edad mas o menos, apuesto, a pedirme fuego para encender un pito, le presté el fuego, me lo devolvió y me pregunto si se podía sentar al lado, le dije que si.
El se fumaba su caño, así que prendí el mío y de la nada empezamos una conversación coloquial. Estudiabamos en partes diferentes del país, pero eramos tan similares, incluso en nuestro aspecto, el tipo flaco, pero de cuerpo robusto, con esa clasica barba de una semana tipica de las vacaciones, labios gruesos, y cejas pobladas, pelo crespo.
Conversamos con toda naturalidad, de musica, de la universidad, de lo cotidiano. Estabamos ambos realmente drogados, en mas de algun momento nuestras miradas se cruzaron y se quedaron fijas sin decir nada. Las olas sonaban, hacía frío, había silencio a nuestro al rededor.
Con el transcurso de la noche y las drogas en nuestro cuerpo, reimos por monton, miramos las estrellas y el horizonte, y todas esas cosas que haces cuando estas drogado de noche en una playa.
Era tarde y lo estabamos pasando tan bien con este amigo de encuentro fortuito que el muchacho saca otro pito de su bolsillo, era un bob. ¿Qué es un bob? Un bob es un pito que esta tan lleno de weed que es mas grande que un cigarro.
Encendió el bob, y tos por monton, fué en ese entonces cuando descubrí que esta noche no sería una noche cualquiera. Fue mi turno de fumar, sobre aquel roca, en la cima, y pasó lo que tenía que pasar, tos tos y mas tos. Así ocurrió dos veces mas, era mi turno de fumar, era sólo la mitad del bob lo que habíamos fumado, pero sentía que ya no me podía volar mas, así que fumé, lo apagué, y sin botar el humo, quede mirando fijamente al muchacho, me acerqué, le dí un beso en la boca, y le pase mi humo.
Así de aperrao, le dí un beso sin ni siquiera saber cual sería su reacción, fue extraño, simplemente sucedió.
Despues de eso, me queda mirando fijamente, me rodea su brazo por la espalda y me da un beso con fuerza, esos besos de hombres, con abrazos fuertes, rapidos, con mordiscos, de aquellos con los que dan ganas de tirar ahi mismo. Yo le respondí de la misma forma, lo abraze con fuerza, lo acerque a mí rodeando un brazo por la cintura. Nuestra respiración se aceleraba, ambos con evidentes erecciones bajo nuestro pantalón, muchacho se percata de esto y pone su mano sobre mi entrepierna, acaricia el relieve en mi pantalón y lo desabrocha, mete su mano bajo mi ropa interior y toma mi pene con fuerza, mientras muerde mis labios. Me levanta el poleron y la polera, y me baja un poco los pantalones, hice lo mismo con él. Comenzamos a recorrer nuestros cuerpos con las manos, con suavidad, sutileza, conociendonos, drogados, entregandonos sensaciones todo el tiempo.
Estabamos en la playa frotando nuestros cuerpos, masturbandonos el uno al otro, nos mirabamos a los ojos y jugabamos con nuestros labios. El muchacho se escupe en la mano, y empieza a masturbarme con su saliva a la velocidad precisa y de la forma adecuada, mi respiración comenzó a acelerarse, sentí como mi temperatura corporal aumento y sin poder evitarlo, tomé aire y mantuve la respiración, espasmos provenientes de mi pene invadieron mi cuerpo, mientras los chorros de semen ensuciaban la mano de aquel joven y caían sobre mi abdomen.
Con el ultimo resto de semen solté el aire que tenia en mis pulmones, exclamando un gemido de satisfaccion. Junté todo el semen que tenía en mi abdomen en mi mano, la escupí y empezé a masturbar al muchacho con mi saliva y mi semen de lubricante, este ultimo me miraba mientras se mordía el labio. Fue cuestión de minutos, cuando lo tenía con respiración acelerada, y mirandome con cara de placer, el muchacho recorria mi espalda con sus manos mientras lo masturbaba. Estaba en eso, cuando me entierran las uñas en la espalda, el muchacho deja salir un gemido, y el semen chorreaba por su pene y por mi mano. Pude ver como con cada chorro, se contraía y marcaba su abdomen, con ritmicos espasmos.
Nos vestimos y nos despedimos con un abrazo, con la promesa de encontrarnos al día siguiente.
Nunca nos preguntamos el nombre, nunca nos dimos nuestros telefonos, quizas estabamos muy drogados, quizas estabamos mas preocupados del presente en aquel momento.
Son esas cosas que sólo pasan en vacaciones, cuando te encuentras con dos personas, que querían hacer lo mismo, buscar el lugar adecuado para fumarse un caño, y sin conocerse terminan encontrandose con final feliz.

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