Así fué como me sometí al estres innecesario de escuchar a los tan moralmente correctos amigos de mis padres, a pesar de que son gente inteligente, les cuesta ver mas allá y toman casi como un ataque a sus familias bien constituidas de caracter heterosexual, normales como ellos llaman, la molestía que representa tener que legislar para unos pocos anormales.
Ahí fue cuando no pude resistirme y les dije:
No es posible que hablen de esa forma, condenando a la gente que nace con una orientación sexual diferente, dejando sin mas remedio como ciudadanos de segunda categoría a quienes amaban a los de su mismo sexo, sujetos a los mismos deberes que un homosexual, pero sin poder casarse ni tener hijos.
A lo que respondieron con dogmaticas respuestas tales como: Hombre y mujeres existen y son diferentes por algo. Una relacion homosexual no es normal, no es natural. Y una serie de respuestas dogmaticas que terminaron por agotarme.
Termino la discución, y yo me sentía frustrado, cansado, eran las 1:30 am, mi madre fue la unica que se puso de mi lado, ya no era una discucion, era un enfrentamiento y no termino bien. Yo decidí volver a casa con mi hermana y consumir todas las drogas que me quedaban, me drogué y drogué a mi fiel mascota, dormimos abrazados. Me costó dormir, me revolcaba en mi cama, pensando en lo desagradable que es tener que decirle u ocultarle al mudno tu orientacion sexual, ademas tener que defenderla, aclarar que no somos desgenerados y que no estamos enfermos. Yo estaba debastado, fue triste escuchar a mi padre hablar y defender una serie de barbaridades, a sabiendas que tiene un hijo cola. Pensé en matar a mi padre. Estoy exagerando.
Es agotador, es triste y es duro. La sociedad no está preparada para nosotros, y hacerla cambiar cuesta. A la sociedad le falta, es algo que he escuchado tantas veces salir de la boca de mis padres o padres de mis amigos. Pero es cómodo un discurso como ese. Es cómodo cuando se es heterosexual.
No lo elegimos y es lo que nos toca.
Es rabia, es injusticia, es pena lo que sentí.
Algún día, en algun momento este mundo será un lugar mejor, y tal vez en algún momento no sea raro ver un matrimonio homosexual acompañado de sus hijos, pero para eso, no hay que quedarse callado. No sentir verguenza, ni la puta culpa cristiana.
Algún día eso acabará, y podremos amarnos los unos a los otros sin limitación de sexo.
Ojala eso sea pronto. No quiero mas frustraciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario